Llamando a las puertas de Europa: Facundo en la Revue des Deux Mondes, París 1846

Andrea Pagni,

Universität Erlangen

Resumen

Este artículo revisa, en el cruce entre teorías poscoloniales y estudios de traducción, por un lado las tácticas puestas en juego por Sarmiento para ingresar, como escritor proveniente de un espacio cultural periférico, al campo cultural francés de mediados del siglo XIX, impulsando una reseña de Facundo en la prestigiosa Revue des Deux Mondes. Por otro lado, analiza complementariamente las estrategias de traducción cultural implementadas por el autor de la reseña, Charles de Mazade, en el marco de las jerarquías discursivas vigentes en ese momento.

Este trabajo se centra en la primera traducción parcial al francés de Facundo, el ensayo con el que el escritor argentino Domingo F. Sarmiento contribuye a sentar las bases, en 1845, de la literatura sudamericana y argentina. No se trata de proponer una comparación entre el original y la traducción; lo que me interesa son los procesos simbólicos vinculados con esa traducción en el marco de la institución literaria, en la medida en que dan cuenta de las relaciones de poder existentes en lo que con Pascale Casanova llamaré el espacio literario mundial o la república mundial de las letras, cuya capital, a mediados del siglo XIX era París, el indiscutible centro de consagración de la literatura escrita en las lenguas europeas.

El título del trabajo remite a una imagen que Sarmiento mismo esboza en su carta a Antonino Aberastain, escrita en París en septiembre de 1846 y que forma parte de sus Viajes por Europa, Africa i América. Allí relata, no sin ironía, las dificultades a que se vio enfrentado en su intento de acceder con credenciales de escritor a la escena literaria en París:

Al despedirme de mi buen amigo el señor Montt, le decia yo con aquella modestia que me caracteriza: la llave de dos puertas llevo para penetrar en Paris, la recomendacion oficial del gobierno de Chile i el Facundo; tengo fe en este libro. Llego, pues, a Paris i pruebo la segunda llave. ¡Nada! ni para atras ni para adelante, no hace a ningun ojo. (120) [1]

No sólo no hay puertas abiertas para un escritor sudamericano en París, sino que tam-poco hay puertas que un escritor sudamericano pueda abrir, porque la categoría misma de escritor sudamericano es inexistente para las leyes que regulan el funcionamiento del espacio literario mundial a mediados del siglo XIX. Sorprendido en un primer momento, Sarmiento capta inmediatamente la situación con la perspicacia de quien resiente la anormalidad propia en la mirada del otro; en el Prólogo a los Viajes escribe:

[...] el libro lo hacen para nosotros los europeos; i el escritor americano, a la inferioridad real, cuando entra con su humilde producto a engrosar el caudal de las obras que andan en manos del público, se le acumula la desventaja de una prevención de ánimo que le desfavorece, sin que pueda decirse por eso que inmerecidamente. (4)

El escritor americano “entra” a engrosar ese “caudal”, es decir que, en principio, está afuera, es un bárbaro en el sentido griego del término, alguien que no domina los códigos – o dicho de otro modo, está en un lugar que no existe en 1846, el u-topos de la literatura sudame¬ricana en la república mundial de las letras. Comprendiendo que el evidente desinterés parisino por su libro tiene que ver con una cuestión de autoridades y jerarquías discursivas, Sarmiento reflexiona: “¿Quién lee lo que ha escrito uno a quien juzgamos inferior a nosotros mismos?” (Viajes, 120). Con una clara percep-ción de las reglas de un juego que por principio lo excluyen, y que sin embargo él acepta, porque es la única posibilidad que tiene de subvertirlas para abrirse paso en ese recinto exclusivo, Sarmiento reflexiona sobre los lugares que pueda llegar a ocupar la literatura sudameri¬cana en el espacio literario mundial, y se da cuenta de que su propio lugar de enuncia¬ción no es parte de ese espacio ni está previsto: no hay un público lector para su libro. Porque no es el acto mismo de escribir y publicar el que sitúa al escritor sudamericano en el mundo de la literatura, como observa Sarmiento; es el grado de aceptación con que en ese mundo se lo recibe cuando llega con su obra, “con su humilde producto” bajo el brazo, como llega Sarmiento a París con el Facundo. Precursor de Borges no sólo en esto, Sarmiento sabe que el valor de una obra literaria lo define el lector.

La Revue de Deux Mondes

¿Cuál es la puerta por la que Sarmiento quiere entrar al espacio literario mundial? Nada menos que la Revue des Deux Mondes, uno de los órganos más prestigiosos de la institución literaria francesa, y el más adecuado, por su programa de discusión y difusión de las llamadas “literaturas extranjeras”, para situar en Europa un texto escrito en América.

Fundada en 1829 [2] la Revue des Deux Mondes reúne entre sus colaboradores a intelectuales de la talla de Lerminier, Quinet y Sainte-Beuve. A mediados de los años cuarenta compite ventajosamente con revistas inglesas de su tipo en lo que hace a la difusión en el extranjero, al número de suscriptores, la tirada y el precio accesible. La capacidad de consagración de la Revue en el campo cultural francés es notable: Más de un redactor especializado en literaturas extranjeras accedió a partir de su tarea en la revista a una cátedra universitaria, y los catedráticos de la Sorbona o del Collège de France adquirían casi automáticamente el derecho de publicar en la Revue. Así pues, como observa Régnier (294) la revista dirigida en ese momento por François Buloz tuvo una función estratégica en el proceso de institucionalización del estudio de las literaturas extranjeras en Francia, legiti¬mando su utilidad, difundiendo sus resultados, promoviendo nuevos campos de estudio y a jóvenes investigadores. La cuestión central que se debate en esta zona de la revista, es la del estatuto de las literaturas extranjeras como manifestaciones de la nación en la línea de pensamiento inaugurada por Herder.

¿Cómo se conciben y discuten en la Revue des Deux Mondes las literaturas nacionales americanas? En un artículo publicado en 1835, Philarète Chasles sostiene que la sociedad americana – está hablando aquí de los Estados Unidos – carece de una poesía original y sólo tiene una literatura de reflejo, lamentando ese “malheur” sin precedentes (ver Régnier, 297). No es otro el estatuto de las literaturas hispanoamericanas desde ese punto de vista.

Empeñado en venderle el Facundo a la Revue, Sarmiento se ve enfrentado a una crítica que tiene que ver, además, con el escaso capital lingüístico-literario del español y en particular del español americano: Se le reprochaba que su libro, cuenta Sarmiento en la mencionada carta, “estaba en mal español, i el español es una lengua desconocida en Paris, donde creen los sabios que solo se habló en tiempo de Lope de Vega o Calderon; despues ha dejenerado en dialecto inmanejable para la expresión de las ideas” (Viajes, 120). Aunque hay en la Revue redactores que se ocupan de la literatura en lengua española [3] , se le exige a Sarmiento que presente una versión legible de su texto, o sea una traducción al francés, a fin de decidir si vale la pena darle a Facundo un espacio en la revista. En su diario de gastos, Sarmiento consigna, efectivamente, el pago de 102 francos a “Mr Bournon pour la traduction de la 1ère partie du Facundo” (Viajes, 493), un precio equivalente a lo que le cuesta un mes de estadía en un hotel en París. [4] Sarmiento entrega por fin la traducción, y el director Buloz, convencido ahora de la calidad del libro, dice Sarmiento con visible satisfacción, decide abrirle las puertas de la Revue, encomen¬dando la reseña a un joven redactor, Charles de Mazade, que hasta ese momento sólo había publicado dos artículos sobre literatura francesa y otro sobre el duque de Rivas. Paul Verdevoye observa con pertinencia, que “Mazade debe al argenti¬no una parte de la fama que consiguió comentando el Facundo, si es cierto, como lo afirma Sarmiento, que la reseña fue leída con admiración por conocedores como el escritor Prosper Mérimée, el ingeniero Ferdinand de Lesseps o el general Bugeaud” (ver Viajes, 455). [5] Cuando la reseña de Mazade aparece en noviembre de 1846, Sarmiento ya no está en Francia para evaluar el efecto inmediato de la publicación (Viajes, 168, 455).

Un texto polifónico

El artículo que firma Charles de Mazade es interesante desde varios puntos de vista. El que aquí quiero destacar, tiene que ver con la orquestación de la polifonía textual en una reseña que comenta el ensayo de Sarmiento tomando como punto de partida una traducción alógrafa, si bien el redactor demuestra haber leído más que esa primera parte, traducida por Bournon, y agrega, seguramente, traducciones propias. Encontramos así por lo menos tres voces con distinto nivel de perceptibilidad: la del traductor Bournon, la de Sarmiento, y la del redactor y traductor Mazade, cada uno de los cuales habla desde un lugar diferente y con una modulación propia.

¿Cómo aparece en el artículo de Mazade la voz del otro? En lo que hace al traductor Bournon, la reseña lo invisibiliza, ya que en ningún momento se menciona el hecho de que está basada, en buena medida, en la traducción alógrafa de una parte del Facundo. En cuanto a la voz del autor, la reseña orquesta diversas modulaciones en un espectro que va del desplazamiento máximo de la palabra de Sarmiento por parte del redactor en los comentarios, hasta el respeto máximo de su palabra en las expresiones que Mazade elige no traducir. [6]

El comentario aparece por ejemplo en los juicios que emite Mazade sobre el texto de Sarmiento, y que tienen por destinatario, frecuentemente explícito, al lector de la Revue, con el que el redactor establece una relación de connivencia, marcada por el uso de la primera persona del plural – un nous que abarca al redactor y a sus lectores, pero excluye a Sarmiento. Así, después de citar un párrafo sobre el gaucho cantor y su repertorio, Mazade comenta:

Il faut regretter que M. Sarmiento n’ait pas recueillie, s’il a pu, quelques-uns de ces chants, qu’il n’ait pas moissonné ces fleurs poétiques de la pampa pour nous en faire sentir de plus près le parfum sauvage. (644; énfasis mío)

[Es de lamentar que Sarmiento no haya recogido, de haber podido hacerlo, algunos de esos cantos, que no haya cortado esas flores poéticas de la pampa para hacernos sentir más de cerca su aroma salvaje.] [7]

Otra modulación de la polifonía la encontramos en el resumen, donde la voz del redactor sintetiza el texto ajeno desde su propio punto de vista:

Les Ocampo et les Davila disparaissent les uns après les autres dans de petites et sanglantes révolutions, auxquelles viennent se mêler mille incidens inutiles à rechercher […]. (650)

[Los Ocampo y los Dávila desaparecen unos tras otros en el curso de pequeñas revoluciones sangrientas, a las que se mezclan mil incidentes que no vale la pena investigar […].]

La calificación aplicada a los incidentes se refiere tanto a los incidentes en sí como al relato de los mismos que ocupa en el Facundo varias páginas y que queda reducido aquí a una subordinada relativa con matiz de impaciencia – puesto que esos incidentes nada les dicen a Mazade y a su comunidad de lectores, no sólo resulta obviable su relato en la reseña, sino también su detallado análisis en el texto de Sarmiento.

Con frecuencia el redactor hace uso del discurso directo en las citas, con diferentes grados de evidencia. El uso más evidente, es el que marca la cita con comillas y la introduce explícitamente con un verbo de locución:

« Cette prolongation de plaines, dit M. Sarmiento, imprime à la vie de l’intérieur une teinte asiatique qui ne laisse pas d’être prononcée. Souvent, en voyant sortir la lune tranquille et resplendissante d’entre les herbes de la terre, je l’ai saluée machinalement de ces paroles de Volney dans sa description des ruines: la pleine lune à l’orient s’élevait sur un fond bleuâtre aux planes rives de l’Euphrate. » (635s.)

El texto de Sarmiento dice:

Esta extensión de las llanuras imprime por otra parte a la vida del interior cierta tintura asiática que no deja de ser bien pronunciada. Muchas veces al ver salir la luna tranquila y resplandeciente por entre las yerbas de la tierra, la he saludado maquinalmente con estas palabras de Volney en su descripción de las Ruinas: “La pleine lune à l’Orient s’élevait sur un fond bleuâtre aux planes Rives de l’Euphrate”. (61). [8]

Con mayor frecuencia, sin embargo, las citas del Facundo traducido aparecen introduci¬das solamente con verba dicendi y sin comillas, por lo que no queda claro si se trata de una cita o de un resumen, o de una mezcla de ambos [9] :

Le mal qui tourmente la République Argentine, ainsi que le dit l’auteur de Civilisation et Barbarie, c’est son extension même; le désert l’entoure de tous parts. La solitude, l’absence de toute habitation humaine, sont les limites incontestables de chaque province. L’immensité est partout; l’horizon incertain et baigné de vapeurs ne laisse pas même voir le point où la terre finit, où le ciel commence. (635)

El texto de Sarmiento dice:

El mal que aqueja a la República Argentina es la extensión; el desierto la rodea por todas partes y se le insinúa en las entrañas: la soledad, el despoblado sin una habitación humana, son, por lo general, los límites incuestionables entre unas y otras provincias. Allí la inmensidad por todas partes: inmensa la llanura, inmensos los bosques, inmensos los ríos, el horizonte siempre incierto, siempre confundiéndose con la tierra, entre celajes y vapores tenues, que no dejan, en la lejana perspectiva, señalar el punto en que el mundo acaba y principia el cielo. (56; Énfasis mío de los sintagmas omitidos)

Con mayor frecuencia el discurso directo aparece sin marca; sólo el cotejo con el texto fuente permite reconocer que se trata de la palabra (traducida) del autor. El redactor elabora un montaje de citas que desprevenidamente se leen como formulacio¬nes propias, o a lo sumo parafrásticas. Dado que también incluye una serie de apreciaciones no tomadas del libro de Sarmiento, esa técnica de difuminación impide señalar el punto en que la traducción acaba y principia la interpretación libre de Mazade. Esto tiene consecuencias importantes para el tenor general del artículo.

El americanismo traducido

La traducción interlingüística es también una traducción cultural, en este caso, el pasaje de un texto de un espacio cultural periférico a un espacio cultural central que impone sus propias reglas y valores. El efecto de indefinición del emisor que vimos en el caso de las citas – marcadas o no, resumidas o no – pero que también puede percibirse al estudiar la selección que hace Mazade y las omisiones nunca explicitadas, es de gran importancia para la construcción del argumento central del artículo que, titulado “De l’américanisme et des Républiques du Sud”, consiste en una condena radical del americanismo, concebido como ideología de la barbarie y rasgo esencial de las repúblicas sudamericanas. Porque el artículo, escrito en momentos en que la expansión colonial europea está entrando en una etapa competitiva y la actividad colonial francesa se consolida en Argelia, presenta a Sarmiento como a un adalid de la convicción de que Europa, y específicamente Francia, está – como afirma Mazade en los párrafos finales – obligada, fatalmente impelida a llevar a cabo la conquista material de América si no logra realizar pacíficamente su conquista moral: “l’Europe est fatalement poussée à faire la conquête matérielle de l’Amérique, si elle ne fait pacifiquément sa conquête morale” (659). Sarmiento, sin embargo, distingue explícitamente en Facundo entre “la Francia poder, la Francia gobierno” por un lado, y por el otro “esa Francia ideal y bella, generosa y cosmopolita, que tanta sangre ha derramado por la libertad, y que sus libros, sus filósofos, sus revistas nos hacían amar desde 1810” (352). Pocos años antes, en un artículo titulado “Colonización inglesa en el Río de la Plata”, aparecido en El Mercurio el 5.11.1841, Sarmiento escribía, teniendo en mente a las potencias europeas implicadas en el bloqueo del Río de la Plata:

Los americanos preferimos volver a la vida salvaje, vestirnos de pieles y plumas, errar en los bosques y renunciar a los beneficios de semejante civilización, si ella habría de traernos la pérdida de la independencia, las cadenas de un déspota y la barbarie de sus atrocidades. (en Verdevoye, Sarmiento éducateur, 354)

Ahora bien, cuando hacia el final de Facundo Sarmiento se refiere al “americanismo”, lo hace irónicamente, subrayando el abuso del término en la “retórica nacionalista” de Rosas, como observó Diana Sorensen (125). El texto de Mazade no da cuenta de ese matiz irónico, que es evidentemente un efecto de lectura, y que el redactor francés o bien no percibe, o bien decide omitir, del mismo modo que omite la crítica explícita de Sarmiento a la política francesa en el Río de la Plata y a la estrechez de miras de las grandes figuras de esa política.

Como autor de Facundo, Sarmiento tenía una clara percepción del precio a pagar por la llave que pudiera abrirle las puertas del mundo literario europeo, y decidió pagar ese precio. No me refiero aquí a los 102 francos, sino a la sumisión a la mirada que juzga a Facundo como un “petit livre publié à Santiago du Chili” (634), cuyo valor literario no está a la altura de las ideas expuestas, como sostiene Mazade con la autoridad que le da no su edad ni su experiencia, sino su posición de crítico de la Revue des Deux Mondes, (658). Sarmiento decidió también publicar, traducida al español, esa reseña consagradora entre los paratextos de la segunda edición del Facundo, aparecida en 1851, pero la eliminó de todas las ediciones posteriores, porque ya no la necesitaba.

Los réditos en París son altos: En 1853 la editorial Arthus Bertrand publica la versión francesa de Facundo y de la Vida de Aldao, en traducción de A. Giraud. [10]

Notas

[1] Sarmiento es en París el enviado oficial del gobierno chileno, empeñado en hacerle comprender a Guizot que los gauchos no son lo mismo que la petite propriété (Viajes, 106), pero es sobre todo el au¬tor del Fa¬cundo. Si en América la literatura era para el letrado de mediados del siglo XIX un instrumento subordinado a la acción política, en Europa Sarmiento se adapta a las reglas del juego que impone la autonomización del campo literario: “En Paris no hai otro título para el mundo inteligente, que ser autor o rei” (121); se trata de una alternativa. Y si Sarmiento se presenta como político ante los políticos, quiere presentarse como escritor ante los escritores. back to text

[2] Para lo que sigue Régnier, 289ss.back to text

[3] Louis Viardot, Louis de Viel-Castel, Léonce de Lavergne, Prosper Mérimée, Charles de Mazade son los que en ese orden menciona Régnier (293).back to text

[4] Para darnos una idea del valor de esa suma, consideremos que Sarmiento consigna en su diario de gastos que para el pasaje de barco de Rio de Janeiro a Le Havre paga 800 francos (Viajes, 474). Sobre el traductor no he encontrado datos biográficos.back to text

[5] En la carta dirigida a Victorino Lastarria desde Madrid, fechada el 15 de noviembre de 1846, Sarmiento cuenta que “Facundo habia caido en manos de Merimée, el académico frances [...]; la Revista de Ambos Mundos acababa de hacer su complaciente compte-rendu del librote, i héme aquí que sabiendo mi llegada a Barcelona, Mr. Lesseps, el célebre cónsul jeneral que se habia ilustrado al resplandor de los bombardeos de aquella ciudad, andaba a caza del bicho raro que tan raro libro habia escrito.” (Viajes, 168) En la denominación del Facundo como “librote”, resuenan las palabras de Mazade que, en la reseña que Sarmiento menciona, califica a Facundo de “un petit livre publié à Santiago du Chili [...].” (Mazade, 634) back to text

[6] Se trata de: poncho (637), pulperia (638), estancia (638), capataz (639), rastreador (641), baqueano (642), gaucho malo (643), montoneras (645), mazorca (645), arribeños (647), la gente décente [sic] (647), el padre (647), travesia (648), lazos (649), el tigre de los llanos (648)… back to text

[7] Las traducciones al español del artículo de Charles de Mazade son mías.back to text

[8] No es casual que la cita directa contenga a su vez una cita de Volney por Sarmiento. La selección que realiza Mazade de los párrafos que marca como citas y los que deja sin marca merece un estudio detenido. back to text

[9] Esto podría quizás dirimirse estableciendo una comparación con la traducción parcial del cap. I y las traducciones del cap. II, IV y V, que aparecieron en 1850 y 1851 en L’Investigateur, journal de l’Institut Historique (t.X ; Iesérie y t.I, IIIe série respectiva¬mente). Verde¬voye (en Sarmiento, Viajes, 544) considera posible que se trate de la traducción realizada por Bournon y consignada por Sarmiento en su diario de gastos. back to text

[10] Y si damos crédito a lo que dice Sarmiento, en carta a Mary Mann del 24 de octubre de 1865 (ver Verdevoye, 429s., nota), sobre la recepción sudamericana del Facundo, “casi nadie se aprecibió de la aparición de un libro americano por el autor, el asunto y el estilo; y sólo después que la Revista de Ambos Mundos lo anunció en Europa como novedad, y fué después traducido, se mostraron maravillados de que fuese libro en efecto eso mismo que por distracción habían leído”. Una segunda parte de este trabajo estará dedicada a revisar la traducción del artículo de Charles de Mazade al castellano, otra al cotejo de las traducciones publicadas en L’Investigateur, journal de l’Institut Hisotrique, una última a la traducción de Giraud. back to text

Bibliografía

Casanova, Pascale. La república mundial de las letras. Trad. Jaime Zulaika. Barcelona: Anagrama, 2001. Print

Mazade, Charles de. „De l’Américanisme et des Républiques du Sud“. Revue des Deux Mondes XVI (1846), 625-659. Print

Régnier, Philippe. “Littérature nationale – littérature étrangére au XIXe siècle. La fonction de la Revue des Deux Mondes entre 1829 et 1870”. Philologiques III. Qu’est-ce qu’une littérature nationale?Approches pour une théorie interculturelle du champ littéraire. Eds. Michel Espagne y Michael Werner. Paris: Editions de la Maison des Sciences de l’Homme, 1994. 289-314. Print

Sarmiento, Domingo Faustino. Facundo. Civilización y Barbarie. Ed. Roberto Yahni. Letras Hispánicas. Madrid: Cátedra, 1990. Print

——. Civilisation et Barbarie. Mœurs, coutumes, caractères des peuples argentins. Facundo Quiroga et Aldao. Traduit de l’espagnol et enrichi de notes par A. Giraud. París: Arthus Bertrand, 1853.

——. Viajes por Europa, Africa i América 1845-1847. Edición crítica. Coord. Javier Fernández. Madrid: Archivos, CSIC, 1993. Print

Sorensen, Diana. El Facundo y la construcción de la cultura argentina. Trad. César Aira. Rosario: Beatriz Viterbo, 1998. Print

Verdevoye, Paul. Domingo Faustino Sarmiento Éducateur et Publiciste (entre 1839 et 1852). Paris: Institut des hautes Études de l’Amérique Latine, 1963. Print

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