La exposición “Mapuche: Semillas de Chile” como “embajada cultural”: Aspectos de un discurso político-cultural chileno

Nadja Lobensteiner,

Universidad de Guadalajara, Mexico

Introducción

El punto de partida de este texto es la muestra “Mapuche: Semillas de Chile” que se realizó el año 2008 en el Museo Capital de Beijin, República Popular China. Esa muestra forma parte de una política cultural gubernamental de Chile dirigida hacia el exterior, inscrita como parte del programa “embajadas culturales”[1]. Se inserta, a la vez, como componente del sistema de relaciones que se mantienen con China, las cuales, se articulan con un núcleo temático propio en el tratado de libre comercio. Las preguntas que acá se plantearán parten de esas nociones, o sea, considerando esta muestra como una acción gubernamental y del diálogo entre la cultura y estos ámbitos que están más allá de lo cultural. De ahí que se pretende saber qué se busca representar por parte del Estado chileno al enviar esa muestra a China. Se enfocarán “los sistemas de intermediación (brokering) en las políticas culturales” (García Canclini 1999, s.p.) con tal de dar cuenta de cómo surge cierta “imagen país”[2]que se crea a través de dicha muestra. ¿En qué sentido “Mapuche: Semillas de Chile” es “embajada cultural”? Se verá también qué tanto y de qué forma la muestra dialoga a nivel cultural con el tratado de libre comercio (comp. Yúdice 2008, p.261-337). Mientras se trabaja esas preguntas en el discurso que se encuentra en documentos de prensa y entrevistas, se tratará, a la vez, entender en qué consiste el tratado de libre comercio entre estos dos países y qué importancia, desde la perspectiva chilena, tiene. Con la idea de mostrar un fragmento de la ubicación de las preguntas, se resumirán brevemente algunas nociones de las políticas estatales dirigidas hacia el patrimonio.

2. Marco teórico: El recurso de la cultura (George Yúdice)

La parte central de este artículo se compondrá por capítulos que trabajan, de forma relacionada, el discurso y las intermediaciones alrededor de la muestra “Mapuche: Semillas de Chile”. Desde esas dos perspectivas, se tratará tanto la relación entre la muestra y aspectos económicos como la construcción de una imagen país y sus límites. Sin embargo, antes de trabajar las preguntas acerca de la muestra, se aclara de forma suscinta el punto de partida teórico, es decir, la propuesta que ofrece George Yúdice en El recurso de la cultura. Yúdice pone énfasis en la “instrumentalización de la cultura” (Yúdice 2008, p.54). Sostiene que ultimamente “se ha hecho uso creciente de la cultura como expediente para el mejoramiento tanto sociopolítico cuanto económico” (ibíd., p.23). Si bien reconoce que en tiempos anteriores también se aprovechó de la cultura con tal de conseguir ciertos fines (comp. ibíd., p.24), recalca que el actual recurso de la cultura se distingue de formas anteriores. El cambio está en que la vertiente recursiva de la cultura se ha vuelto indispensable[3]. Es lo recursivo lo cual domina el discurso cultural, puesto que, según Yúdice, esa perspectiva se ha vuelto “episteme” (ibíd., p.45). Eso quiere decir que el recurso de cultura dirige el pensamiento y el conocimiento extendiéndose más allá de cierto tema o cierta disciplina (comp. Keller 2007, p.44). Es a partir de esa base que Yúdice toca la relación entre libre comercio y la cultura (comp. ibíd., p.261-337), es decir, el tema que se trabaja también aquí. ¿En qué consiste dicha relación? ¿Cómo se construye? Primero destaca que el autor parte pensando ambos campos, la cultura y la economía, en paralelo (comp. ibíd., p.261-262), es decir, a partir de lo que tienen en común desde una primera mirada genérica. Da cuenta de lo contradictorio, lo indeciso y lo polifónico que son los términos de cultura y economía (comp. ibíd.). Propone, de esa forma, abrirse a la complejidad de la relación en cuestión, la cual, más allá del paralelismo, se caracteriza por intersecciones e intervenciones (comp. ibíd., p.265 y p.290-291). En términos de Foucault, es decir, en términos de la metodología de este trabajo, se puede decir que Yúdice, dejando espacio a rupturas en el discurso (comp. Foucault 2007, p.118), revela las “reglas de formación” (ibíd., p.62) de la función discursiva de la cultura en el libre comercio.

“Mapuche: Semillas de Chile”: Análisis de discurso y de intermediaciones

De acuerdo con el punto de partida teórico recién expuesto, se pasará ahora a describir claves del discurso, situándolo en los respectivos campos económico y político-cultural. Es decir, lo que se hará corresponderá tanto a identificar y elegir un discurso como a buscar los límites (comp. Díaz-Bone 1999, p.130) de “esas síntesis fabricadas, esos agrupamientos que se admiten de ordinario antes de todo examen” (Foucault 2007, p.35). Claves del discurso Como se mencionó en la introducción a este trabajo, “Mapuche: Semillas de Chile” es parte de un diseño de política cultural denominado “Embajadas Culturales”. Al respecto se explica que estas “embajadas culturales son un nuevo programa del Gobierno y [que, N.L.] su objetivo es potenciar la imagen país en el exterior”[4]. Lo que se envía como embajada cultural a otro país debe, entonces, destacar “por su magnitud y particularidad”[5] y mostrar “lo mejor de nuestra cultura y valores”[6]. El concepto está pensado para que dialogue con otros ámbitos de la presencia de Chile en el exterior: La iniciativa tiene por objetivo complementar una presencia económica y política de Chile en el exterior, potenciando de esta manera la imagen-país a nivel cultural.[7] De este modo se decidió llevar a China una muestra sobre el pueblo mapuche, compuesta por “más de 300 piezas pertenecientes al museo de Arte Precolombino”[8]. Se agrega que los objetos expuestos se complementaron con “un valioso registro de la música y cantos religiosos y registros audiovisuales”[9] y, como relata Carlos Aldunate del Solar, curador de la exposición “Mapuche: Semillas de Chile” y director del Museo Chileno de Arte Precolombino, con “mucha poesía mapuche”[10]:

Y así entonces en la exposición también se trató de que hubiera mucha participación de los mapuche. ¿En qué sentido?, había mucha poesía mapuche. Poesía alusiva a los distintos temas.[11]

El catálogo que acompaña la exposición, si bien cita al poeta mapuche Elicura Chihuailaf en una ocasión (comp. catálogo de la muestra “Mapuche: Semillas de Chile”[12], p.6), se refiere principalmente a poetas no mapuches como Alonso de Ercilla y Zúñiga (comp. ibíd., p.14) y Félix de Augusta (comp. ibíd., p.36, p.47, p.61, p.70, p.109, p.127). Según el curador, se eligió llevar esa muestra, puesto que la Dirección de Asuntos Culturales (DIRAC) del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile encontró en ella “una cosa lo suficientemente importante y de envergadura”[13]. Influyó, a la vez, el hecho que el Museo Precolombino tenía experiencia en llevar muestras al extranjero debido a haberlo hecho anterioremente en varias ocasiones:

Primero, el museo, nuestro museo, desde hace bastante tiempo, y yo diría unos 20 años atrás, 25 años atrás, tuvimos una gran exposición de una muestra mapuche muy importante – porque tenemos una colección muy bonita –, una gran exposicion en Filadelfia. Después hicimos una más pequeña en Nueva York, despues seguimos a Venecia. En fin, ha estado en distintas partes.[14]

Con respecto al concepto de la muestra, se pone énfasis en que “Mapuche: Semillas de Chile” trabaja “un tema tan crucial para nuestra identidad como el mapuche”[15]. Es decir, tal y como lo indica tanto el título castellano como el chino[16] de la muestra, al hablar de la muestra se recalca la importancia de lo mapuche para la identidad chilena[17]. Al mismo tiempo, se vincula lo mapuche también con la nación chilena. Es decir, se afirma que esa nación se forma, en parte, a partir del pueblo mapuche. Al preguntar a Aldunate del Solar por el mensaje o los mensajes que se tenían en mente al enviar la muestra, menciona también esa noción:

Había varios mensajes involucrados. Uno era que la nación chilena por así decirlo, el conjunto de habitantes de Chile, tiene orígenes americanos, tiene orígenes que son originarios de América y principalmente, porque en Chile hay una gran diversidad de pueblos originarios también, pero una mayoría muy grande es el pueblo, en fin, de origen mapuche. Entonces, ese era un mensaje. O sea, que la nación chilena se formó sobre la base étnica americana esencialmente mapuche o mayoritariamente mapuche.[18]

En lo mismo enfatiza el discurso inaugural de la muestra, dado por la presidenta Michelle Bachelet[19]. En este contexto, es decir, al hablar de la importancia del “pueblo”[20] mapuche en el marco de la nación chilena, se hace también hincapié en los otros “pueblos originarios”[21] que viven en Chile. Es este mensaje, es decir, el énfasis en el origen mapuche de Chile, el cual también “les interesó”[22] a los auspiciadores privados de “Mapuche: Semillas de Chile”, es decir, a las dos empresas: Minera Escondida operada por BHP Billiton y Sudamericana de Vapores. Un segundo mensaje que se pretendió enviar junto a la muestra remite a lo que distingue la cultura mapuche frente a otras culturas originarias de América Latina. En pocas palabras, se quiso mostrar la historia de los mapuche “desde la prehistoria, desde más o menos el año tres, cuatro mil antes de Cristo hasta hoy día”[23]. En el marco de este mensaje se pone énfasis en dos nociones. Primero, se describe la ubicación geográfica y de ahí la subsistencia de los mapuche con la intención de transmitir su singularidad en el contexto americano. Aldunate del Solar lo expresa de la siguiente forma:

El otro mensaje que nos interesaba mucho a nosotros era mostrar al pueblo mapuche como fue desde la prehistoria (…) hasta hoy día. O sea, la evolución de un pueblo aborigen de América y del sur y de los bosques templados, que es una cosa muy específica, muy especial. Porque la gente cuando habla de America muy pocas veces se imagina este sistema tan interesante que tenemos nosotros de los bosques del sur, de los bosques lluviosos y templados.[24]

También con miras a lo distintivo que resulta la noción, segundo, se recalca la resistencia mapuche a lo largo de su historia, es decir, tanto frente al imperio incaico como a la colonización española y en el marco de la República de Chile:

Este sistema cultural, libertario, por así decirlo, y socialmente tan segmentado y poco jerarquizado es un sistema muy interesante y a nosotros nos interesaba también transmitir esta visión, no. Así un poco estereotipado en este mapuche guerrero. Y esto tiene consecuencias hasta el día de hoy.[25]

Con respecto a esta actualidad, el catálogo de “Mapuche: Semillas de Chile” habla de la conflictividad por la que se caracteriza la relación entre los mapuche y el Estado chileno. Se parte situando los orígenes históricos de ese conflicto en la política chilena del siglo 19[26]. De ahí se pasa a mencionar las exigencias mapuches actuales relacionadas con la entrega de tierras y el poder sobre esas últimas[27]. En resumidas cuentas, se describe a Chile como “plural y diverso”[28]. Se trataría de un país que “se reconoce en su diversidad y busca enriquecer su identidad siempre en trasformación con cada una de las vertientes que la nutren”[29]. En un video hecho con ocasión de la muestra, el embajador de Chile en China, Fernando Reyes Matta, resume los resultados de la actividad poniendo énfasis en la imagen de la semilla con respecto a la relación entre ambos países. Al mismo tiempo recalca la inclusión de todas las vertientes de cada uno de los países en esta relación y el aporte de la cultura a ese paso[30].

Intermediaciones: Posicionamiento de actores privados y públicos frente a “Mapuche: Semillas de Chile”

Después de exponer las claves alrededor de las cuales gira el discurso de “Mapuche: Semillas de Chile” se pasará ahora a preguntarse por los tipos de intermediación que se encuentran con ocasión de la muestra. Como se explicó anterioremente, se pondrá énfasis en los actores privados y públicos. Una preocupación central será descifrar los contextos económicos en los cuales se inserta la exposición con tal de dar cuenta de la relación entre los posicionamientos de lo económico y lo cultural. Finalmente se expondrá también sobre la imagen país construida en el discurso. Todos los puntos que se tematizará se verán también desde la perspectiva de los límites del discurso.

Intermediación privada: Curatoría y auspiciadores

El rol que juegan los curadores en la ubicación de la “expresión nacional en un escenario internacional” (Yúdice 2008, p.289) es, según Yúdice, central (comp. ibíd.). Al respecto, el autor sostiene que el curador maneja tanto los mensajes (comp. ibíd.) del arte como “complejas colaboraciones tales como los flujos de influencia que ya no se mueven del centro a la periferia, sino que circulan multidireccionalmente por entre las ciudades globales del mundo, al estilo de las transacciones de las corporaciones transnacionales” (ibíd.). En eso se inscribe el protagonismo que se le otorgó al Museo Chileno de Arte Precolombino y a su director y curador de “Mapuche: Semillas de Chile”, Aldunate del Solar, y en el cual se pondrá énfasis en un primer paso. Si bien el programa del cual la muestra forma parte – las llamadas “embajadas culturales” – es una iniciativa gubernamental, Aldunate del Solar cuenta, como se vio también en el párrafo anterior, que por parte de la DIRAC se confió en la ya probada actuación internacional del Museo Precolombino[31]. De ahí que, al preguntar por las tareas las cuales estaban a cargo del Museo Precolombino, Aldunate del Solar explica que el museo hizo gran parte de las labores relacionadas con la muestra:

Bueno, todo. Practicamente. Primero, hacer un guión de la muestra. Después seleccionar las piezas sobre la base de ese guión. Después hacer el catálogo. Posteriormente hacer los embalajes. Nosotros hicimos todos los embalajes porque nosotros tenemos, en fin, una costumbre, como gran parte de los museos: No nos atrevemos a confiar en empresas para que nos hagan esto. A nosostros nos gusta hacerlo nosotros mismos.[32]

Frente al tema de la conflictividad relacionada con la relación entre el Estado y los mapuches, destaca además que los encargados por parte de la DIRAC “no censuraron nada de la exposición”[33]. Es decir, si bien la muestra se inscribió en un asunto que tiene complicado al Estado chileno, el Museo Precolombino pudo actuar tal y como tenía pensado hacerlo. Eso subraya el rol del curador descrito por Yúdice como “principal actor simbólico en el mundo del arte” (Yúdice 2008, p.289), pues, se nota un margen de acción independiente amplio. Otra tarea de las que estaban a cargo del museo y de la que habla el curador en la entrevista, es la búsqueda de auspiciadores privados. Como se mencionó, aparte del Ministerio de Relaciones Exteriores, la muestra fue auspiciada por las empresas Minera Escondida operada por BHP Billiton y Sudamericana de Vapores. El aporte de esas últimas, según Aldunate del Solar, se lo tuvo que conseguir él mismo[34]. Una característica por la que esas empresas se calificaron como auspiciadores eran los vínculos que tienen con China, “Minera Escondida porque tienen minas de cobre en China y Sudamericana Vapores porque tiene un sistema de vapores que llevaba cobre precisamente a China”[35]. Es decir, de acuerdo con lo señalado por Yúdice, se puede destacar acá que el actuar de la economía y el del arte, en específico de la muestra, mediado por los auspiciadores, están tomando las mismas rutas.

Claves económicas: El cobre y la celulosa en Chile

Después de haber dado un primer paso en el análisis del discurso desde el ángulo cultural, aquí se pretende hacer un alto con tal de entregar algunos datos básicos sobre la vertiente económica. La idea es aclarar el contexto económico de “Mapuche: Semillas de Chile” y mostrar la densidad de la relación entre los ámbitos económico y cultural. Según informa la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales de Chile (DIRECON), el país mantiene 20 acuerdos comerciales con 56 países[36]. De estos acuerdos, 11 corresponden a tratados de libre comercio. Es decir, siguiendo la aproximación al concepto de libre comercio que Yúdice da, 11 de esos acuerdos se refieren a la

desregulación, vale decir, la eliminación de barreras comerciales (tarifas), pero también la reducción del apoyo estatal a la industria (un objetivo que nunca se cumple por completo en los países desarrollados) y, sobre todo, el abandono de la protección laboral (mucho más fácil de llevar a cabo), cuyas consecuencias son salarios y beneficios reducidos, recortes en las prestaciones y servicios sociales, una menor preservación del medio ambiente, etc. (Yúdice 2008, p.263).

En el caso chileno, la alta cantidad de acuerdos en el ámbito del comercio exterior puede ser considerada como parte de una de las estrategias fundamentales del modelo neoliberal implementado en Chile desde la dictadura militar en adelante (comp. Ffrench-Davis 2004, p.67). Al principio básico de este modelo, la restricción de la intervención del sector público en la economía del país (comp. ibíd., p.70-71), corresponde en el ámbito del comercio internacional una “[apertura] indiscriminada al exterior” (ibíd., p.83) la cual, en un inicio, se manifestaba por sobre todo en la reducción de los aranceles a una tasa “uniforme de 10% para todo tipo de bienes, vigente desde 1979” (ibíd., p.72). El tratado de libre comercio entre Chile y China, firmado en 2005, entra en vigencia en octubre de 2006[37]. Se recalca que se trata del “primer acuerdo comercial que China firma con un país occidental”[38]. El tratado abarca los capítulos de bienes, de cooperación, varios memoranda, acuerdos sobre la cooperación aduanera y de pymes[39]. Desde el 2008 incluye también el área de servicios[40]. Si bien por parte de Chile es ya en los años 70 cuando se empieza a hablar de la apertura del mercado chino[41], sí se observa que el tratado finalmente contribuye a un aumento del intercambio comercial entre ambos países: Desde el punto de vista chileno se observa que en el 2007 aumentan no sólo las importaciones desde China en un 37%, sino crecen también las exportaciones chilenas a China en un 99,7% con respecto al año pasado[42]. Acá se prestará atención a las exportaciones chilenas a China, pues, la misma dirección de esos productos toma también el envío de la exposición que nos ocupa en este trabajo. En el 2007, esas exportaciones consisten en un 84% en productos de la minería, en un 15% en productos industriales y en 0,7% en productos agrícolas[43]. Esos porcentajes están en una línea con el énfasis en recursos naturales que muestran las exportaciones chilenas en general (comp. Ffrench Davis 2004, p.215). Con respecto al tratado en cuestión, el cobre es, de hecho, el producto más exportado, alcanzando el 84,5% del total de las exportaciones[44]. Esta cifra no es de extrañar, puesto que Chile es el país que posee “el 38% (160 millones de toneladas) de las reservas mundiales de cobre fino” (Lardé/ Chaparro/ Parra 2008, p.11). El sector minero, en general, es de importancia para la economía chilena, pues,

(…) participando en la actualidad, con cerca del 8% en la generación del producto interno bruto, alrededor del 16% en la formación bruta de capital fijo, el 43% de la inversión extranjera directa y el 66% del total de las exportaciones de bienes, aportando con ello la mayor cantidad de los ingresos de divisas.” (Ibíd., p.12)

Según Lardé et al., es sobre todo de 1990 en adelante cuando se observa en Chile, junto con el crecimiento del PIB y de las exportaciones en general[45], un aumento en la producción en el sector minero (comp. ibíd.). Entre 1990 y 2005, la producción del cobre, para volver al producto más demandado con respecto a las exportaciones chilenas en el marco del tratado de libre comercio en cuestión, incrementó en 3,7 millones de toneladas (comp. ibíd.). Juan Carlos Guajardo destaca que la importancia de este recurso natural se lee también en “las iniciativas que emprendió el Estado especialmente desde la segunda mitad del siglo XX y que significaron fuertes cambios en las políticas sectoriales” (Guajardo 2007, p.11). Entre ellas se suele destacar la nacionalización de la gran minería a partir del año 1971 (comp. Novoa Monreal 2006, p.49). Esa reforma, realizada durante el gobierno de Salvador Allende, se refiere, como se mencionó, a la gran minería, “concretamente a las empresas que constituyen la Gran Minería del Cobre” (ibíd., p.49-50). Tenía como objetivo pasar las ganacias adquiridas a través del cobre a la “propiedad colectiva” (ibíd., p.48). Bajo la Dictadura, sobre todo en forma del Decreto Ley 600 de 1974 y de la Ley Orgánica sobre Concesiones Mineras de 1981[46], se vuelve a ampliar los derechos de emprendedores privados y extranjeros en la minería[47]. En un inicio, “debido al alto riesgo político” (Guajardo 2007, p.23) que significa la Dictadura, las medidas no se traducen en el auge de la producción minera. Dicho auge se da posteriormente, es decir, en los años 90. Viene, sin embargo, acompañado por una situación desfavorable para el fisco chileno, es decir, “marcada por la evasión” (Yáñez/ Molina 2008, p.114) de impuestos. De ahí que en 2005 se aprueba el royalty minero (comp. ibíd., p.116), un cobro que a través del cual se busca por parte del Estado hacerse parte de las ganacias de las empresas. Cabe mencionar, por último, el segundo producto más exportado en el marco del tratado de libre comercio entre Chile y China: La celulosa y otros productos derivados de ella. Mientras en el año 2007 ella supone un 9,95% del total de las exportaciones[48], llama la atención que eso significa un crecimiento de un 110,93% en comparación con el valor que muestra el año anterior[49]. Tal y como el cobre, ese producto también tiene una historia la cual es vinculada de modo directo a los mapuches, es decir, al pueblo que se pretende representar en la muestra “Mapuche: Semillas de Chile”. Su relación con el cobre consiste en el sistema económico dentro del cual tanto la actividad minera como la forestal, base de los productos de celulosa, tienen lugar:

La expansión forestal toca temáticas como la relación entre el pueblo mapuche y la sociedad chilena, las empresas transnacionales; toca el tema del modelo económico vigente en Chile, una economía basada en la explotación de los recursos naturales: minería en el norte y extracción de madera en el sur. (McFall 2001, p. 44)

En el caso de la expansión forestal, Sara McFall sitúa los orígenes históricos en el momento de “la derrota militar de los Mapuche por el ejército chileno” (ibíd., p.46), es decir, en la llamada “pacificación” de la Araucanía (comp. Boccara 2002, p.286). Según la autora, de 1881 en adelante el Estado chileno llega a expropiar el 95% de las tierras mapuches (comp. McFall 2001, p.46). El uso de ellas se subordina bajo la idea del progreso que representa el Estado pasando del cultivo de trigo (comp. ibíd.) por la industria de construcción (comp. ibíd., p.47) a “plantas de aserradero, astillas, tableros y pulpa” (ibíd., p.49). Aparte de la expropiación, los mapuches en la zona sufren actualmente de las múltiples consecuencias que traen consigo las actividades de la industria forestal. Mientras se trata, por un lado, del empeoramiento del suelo y de la falta de agua en las tierras donde ellos mantienen cultivos (comp. Barrientos 2001, p.27-28), cabe destacar que, por otro lado, “existen daños y pérdidas en el mundo espiritual que sólo se entiende conociendo la cosmovisión mapuche” (McFall 2001, p.50). Por último, cabe destacar un punto contradictorio: Llama la atención como se saca provecho de lo mapuche tanto desde el punto de vista cultural como desde una perspectiva económica afirmando, a la vez, su exclusión. Es decir, mientras, por un lado, se envía a China una muestra sobre historia y cultura del pueblo y, por otro lado, se vende al mismo destino recursos naturales provenientes de territorio mapuche, se mantiene la exclusión económica de los mapuches, pues, no se es dispuesto a abandonar la idea del libre mercado del sistema neoliberal (comp. Marimán 2001, p.109). José Marimán explica al respecto que el problema de la exclusión económica de los mapuches reside en la orientación de la economía chilena en el “desarrollo de ciertos rubros en los cuales Chile tiene “ventajas comparativas” respecto a otros estados naciones (producción de fruta, pesa, madera, cobre)” (ibíd.) lo cual va a expensas de posibles contribuciones de los mapuches (comp. Kaltmeier 2006, p.350). Intermediación gubernamental: La diversidad como imagen país Con respecto a las empresas, ellas, según se vio anteriormente, apoyaron a “Mapuche: Semillas de Chile” debido a que ella muestra el lado originario de Chile[50], o sea, el lado que en otra parte del discurso hace del país uno “plural y diverso”[51]. En cierta forma, buscan responder a la necesidad de enfatizar en la diversidad, asunto del cual Yúdice da cuenta al tratar el tema de la relación entre la cultura y el libre comercio:

¿Cómo influye todo esto en las relaciones entre las artes y el libre comercio? Ya dije que el libre comercio ha adoptado el discurso de la diversidad. Y las empresas, ansiosas por legitimar su contribución a la diversidad y por expandirse a nuevos mercados, están auspiciando exposiciones que versan sobre esos temas y, como consecuencia de ello, el ethos multicultural cuenta ahora con un espacio (controvertido) en el mundo del arte hegemónico. (Yúdice 2008, p.297)

Sin embargo, no sólo por parte de los actores privados, sino también por parte del actor público, el Gobierno de Chile, se expresa el deseo de “complementar una presencia económica y política de Chile en el exterior” [52] a través de la cultura. Dentro del programa de las llamadas “embajadas culturales”, la cultura es vista como la “herramienta”[53] que logra “potenciar la imagen país en el exterior”[54]. La forma de contribuir es, la diversidad, la cual, al integrarse al concepto de imagen país, entra en territorio en el cual dominan cuestiones de comercio exterior y fomento de las inversiones extranjeras en el país[55]. Es decir, al unir esas temáticas bajo un solo término, se estrechan las relaciones entre cultura y economía. Este proceso se refleja en el caso de la muestra “Mapuche: Semillas de Chile”. La institucionalización de la idea llega, sin embargo, sólo el año 2009 cuando se crea la Fundación Imagen de Chile[56] la cual integra “todo lo relacionado con la imagen de Chile”[57]. La diversidad también se ve abarcada por la fundación, ya que se afirma que “se encuentra en proceso un catastro sobre aquellos aspectos únicos en la cultura de los pueblos originarios de Chile, que puedan despertar un especial interés en el exterior”[58]. No obstante, frente al contexto chileno, puede aparecer contradictoria la forma en la cual el discurso que se refiere a “Mapuche: Semillas de Chile” incluye esa diversidad. De partida, el discurso la construye, en parte, a partir de objetos provenientes del pasado mapuche – los objetos de la exposición –, y a la vez, refiriendose a integrantes de pueblos originarios y esos pueblos que formarían parte del marco de la nación. Por último, la diversidad aparece también en tanto contribución a la identidad de esa nación. Llama la atención, en primer lugar, que el discurso alrededor de la exposición pone énfasis en los mapuche como “pueblo”. Mientras por parte de actores privados esta forma de referirse a los mapuches como pueblo no tiene porque sorprender[59], sí lo hace cuando forma parte del discurso oficial con el cual la Presidenta inaugura una muestra[60] que pertenece a un programa del Estado, pues crea una tensión con la Constitución de Chile. De hecho, si bien la idea en los inicios de la democracia fue reconocer a los pueblos originarios (comp. Bengoa 2002, p.199), hasta la actualidad no se ha conseguido modificar la Constitución para realizar eso (comp. ibíd., p.199-200). De ahí que la legislación habla del reconocimiento de “etnias indígenas”[61]en vez de pueblos. José Bengoa resume los argumentos que han impedido la inclusión de los pueblos originarios en la Constitución de la siguiente forma:

Dijeron uno tras otro que el concepto de «Pueblo» en la Constitución era unívoco y no se podía entender que hubiese dos o más pueblos. (…) Que en este territorio habitaba un solo pueblo, y por tanto una sola Nación y un Estado que representaba a todos. Que en eso constistía la unidad de la nación chilena y que ése era el meollo de la Constitución y por tanto inmodificable. (Ibíd.)

Aunque por parte del Gobierno se ocupa el término “pueblo” para referirse a los mapuches también dentro del país[62], no obstante su desviación de la Constitución, resulta que es sorprendente la forma en la que se insiste con seguridad en esa faceta de la imagen de la diversidad del país que se está construyendo en el discurso alrededor de “Mapuche: Semillas de Chile”. Eso significa que se propone un estándar con el cual no se cumple dentro de Chile. Ahí se trata, sin embargo, no solamente de la falta del reconocimiento formal, sino, en un principio, del fracaso de la aplicación de la herramienta que regula las relaciones entre los mapuches y el Estado chileno desde 1993 en adelante, es decir, la Ley 19.253 (comp. Vergara/ Gundermann/ Foerster 2006, p.342). El descontento por parte de los mapuches con esa ley se basa en que justamente en la realidad no se cumple con ella. Mientras se supone que debe fomentar la entrega de tierras a mapuches, no alcanza ni siquiera a proteger esas tierras, puesto que no cumple con realizar la prohibición de la venta de tierras indígenas a quienes no forman parte de las respectivas comunidades (Aylwin 2000, p.30). La construcción de la central Ralco de la empresa ENDESA en tierras de una comunidad pehuenche (comp. Bengoa 2002, p.210-215) bajo el segundo gobierno concertacionista, es decir, a finales de los años 90, es un ejemplo que manifiesta este no-cumplimiento. De ahí que a las “frustraciones” (Aylwin 2000, p.31) que José Aylwin observa entre los mapuches por causa del trato que reciben cuestiones relacionadas al derecho sobre las tierras y su valorizacion tanto como a los recursos naturales existentes en tierras indígenas (comp. ibíd., p.31-33) les siguen protestas. Es sobre todo a partir de 1997 (comp. Kaltmeier 2006, p.349) cuando los mapuches ponen de manifiesto su desacuerdo tomando fundos y enfrentandose con quienes pretenden proteger esos fundos, sea la policía o el personal de seguridad (comp. Aylwin 2000, p.29). Cabe destacar que como consecuencia de las reacciones del Estado a esas protestas murieron desde el año 2002 ocho mapuches[63]. Mientras el límite de la diversidad en la que pone énfasis el discurso lo marcan, por un lado, la Constitución y la represión, por otro lado, lo constituye también el concepto de la nación. La nación aparece en el discurso en cuestión conformando un marco de pertenencia del pueblo mapuche y de los pueblos originarios en general[64]. Eso se refleja en el uso del término de “pueblo originario” el cual alude a “los primeros en habitar el suelo, los originados en esta tierra” (Bengoa 2002, p.185). Es decir, la diversidad que se imagina en el discurso busca subrayar la supremacía de la idea de la nación incorporando los pueblos que habitan en ella. Se inscribe en “intentos de dar unidad a la diversidad, coherencia a las incoherencias de la historia, sentido a las contradicciones” (Bengoa 2006, p.129) a través de “discursos nacionales y nacionalistas” (ibíd.). La diversidad representada en el discurso va más allá de lo que la legislación del país permite. A la vez reafirma la unidad de éste. Es decir, la diversidad que aparece no deja de acontecer dentro del límite que significa la unidad del país. Se trata, entonces, de situarse discursivamente de modo equilibrado y asegurado en la era globalizada, puesto que se responde en parte – es decir, hasta donde el discurso alcanza y quiere plasmarlo – a las exigencias de “conflictos modernos” (Bengoa 2002, p.10). Ellos, según Bengoa, “tienen como reivindicación central los derechos colectivos indígenas, el reconocimiento de la diversidad en la sociedad, y por tanto la capacidad reivindicada de autonomía, autogestión y autogobierno” (ibíd.). Mientras el discurso que acompaña la exposición “Mapuche: Semillas de Chile” sí pone énfasis en un marco unitario del país y agrupa bajo este marco pueblos que habitan en su territorio, se nota también una tendencia hacia pretender manejar una suerte de “conflicto moderno” (ibíd.): A la hora de presentarse frente a un socio económico importante, se admite que en Chile existe un conflicto entre el Estado y el pueblo mapuche, el “conflicto mapuche” (ibíd., p.9), y se usa además el término de “pueblo” yendo, como ya se mencionó, más allá de lo que establece la Constitución. A partir de esa base, entonces, es posible que no sólo por parte de las empresas, sino también por parte de un Estado que está en una situación crítica con respecto a la diversidad en el país se aproveche del auge de temas que marcan “la diferencia local dentro de los circuitos globales” (Yúdice 2008, p.291). Tal necesidad de distinguirse, según Yúdice, llega a ser en la actualidad una suerte de “imperativo performativo” (Yúdice 2001, p.642) dentro del cual actúa el discurso en cuestión al presentarse a un socio con peso económico y cultural haciendo hincapié en la singularidad de su origen[65]. Al respecto explica Ramón Solís, encargado de temas binacionales en la Unidad de Asuntos Internacionales del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), al ser preguntado por la razón por la cual es considerado una de las “Prioridades de Estado”[66] trabajar en “el fortalecimiento de las relaciones culturales con (…) aquellos países o regiones con los que tenemos TLC o intereses comunes”[67], lo siguiente:

Se comprende de la siguiente manera: Es prioridad trabajar temas de política pública en cultura en las zonas de libre comercio o en los tratados de libre comercio, en lo fundamental, para salvaguardar la diversidad cultural. Es decir, evitar que por asimilación en las tablas GATT que provienen de lo que era la Ronda de Uruguay, de clasificación de bienes en general, ciertas materias que comportan contenidos identitarios pasen a ser tranzados como mera mercancía. Por tanto, una primera cosa que se requiere lograr con esto, es darle un valor a las expresiones culturales por sobre la simple tranza de mercancía. Eso en tratados de libre comercio.[68]

En un primer paso, se trataría, entonces, de proteger la cultura del país de ser absorbida como contenido cualquiera en el marco de un tratado de libre comercio. Sin embargo, más allá de eso y en sintonía con lo que anteriormente destacamos, se busca también una forma de situarse, tanto en términos de diferencia como de “paridad” (Yúdice 2008, p.291), frente a países con los que se mantiene tratados de índole económica y la cultura parece ser una solución adecuada[69].

Posicionamiento y análisis del concepto del patrimonio cultural en “Mapuche: Semillas de Chile”

Aparte de lo económico y, en cierta forma, como parte de la construcción de una imágen país, es también el tema del patrimonio cultural el cual toca el discurso. Acá se presentará, en un primer paso, de qué forma es presente el tema. De ahí se pasará a exponer las claves de la legislación acerca del patrimonio cultural en Chile. Finalmente se construirá una relación entre el tema del patrimonio cultural y el de la exclusión de los mapuches en la muestra y el país.

3.3.1 Posiciones de los actores privados y públicos frente al patrimonio cultural en el marco de “Mapuche: Semillas de Chile”

En el punto anterior se mostró cómo la imagen de la diversidad construida en el discurso se nutre de los objetos de la exposición, es decir, de objetos provenientes del pasado mapuche y que forman parte del patrimonio cultural mapuche. De ahí que, de acuerdo con la ley chilena[70], se pidió el permiso de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) con tal de poder llevar las piezas que iban a componer la muestra[71]. No obstante, en la prensa mapuche se expresa rechazo a “Mapuche: Semillas de Chile”[72]. Aun se encuentra una sola manifestación al respecto, se refleja acá, en parte, la observación de Yúdice según la cual se crea una suerte de “mercado paralelo” (Yúdice 2008, p.293) cada vez que se se invoca estrategias, tanto por parte del Estado como por parte de privados, ligadas a la diversidad como recurso. Dicho mercado estaría compuesto por quienes se ven excluidos de las medidas que forman parte de la estrategia en cuestión. Si bien en este trabajo no se busca tal “mercado paralelo” (ibíd.), sí es visible que se expresa desagrado frente a una situación de exclusión en el proceso de la toma de decisiones acerca de la muestra. Reconociendo la existencia de los decretos que permitieron el envío de las piezas que forman parte del patrimonio cultural mapuche, por parte de mapuexpress[73] se sostiene que se mandó los objetos “sin consulta ni consentimiento del pueblo mapuche ni de las comunidades”[74]. Presente en ambos discursos está el patrimonio cultural: Mientras el medio mapuche describe los objetos patrimoniales en cuestión como perteneciente a los mapuches y enviados al extranjero sin tener derecho a hacerlo, por parte del Estado y privados se recurre a este patrimonio con tal de crear cierta imagen de Chile en China. Por esa razón, se resumirá brevemente lo que dice la legislación chilena al respecto. De ahí se volverá sobre las preguntas iniciales.

Claves de la legislación sobre patrimonio cultural

En la legislación chilena el término de “patrimonio cultural” está presente a través de convenciones internacionales tanto de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como de Organización de Estados Americanos (OEA). Por parte de la primera, existen, con respecto al tema, cinco convenciones: la “Convención sobre la protección de bienes culturales en caso de conflicto armado”, La Haya, 1954; la “Convención sobre las medidas que deben adoptarse para prohibir e impedir la importación, la exportación y la transferencia de propiedad ilícita de bienes culturales”, Paris, 1970; la “Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural”, Paris, 1972; la “Convención sobre la protección del patrimonio cultural subacuático”, Paris, 2001; y, por último, la “Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial”, Paris, 2003[75]. Por parte de la OEA se elaboró la “Convención sobre defensa del patrimonio arqueológico, histórico y artístico de las naciones americanas”, un documento que también se conoce bajo el nombre de “Convención de San Salvador”, OEA, Santiago de Chile, 1976[76]. De todas ellas, Chile firmó tres: en 1980 se firma la “Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural”[77]. En 2009 entra en vigencia, primero, la “Convención sobre la protección de bienes culturales en caso de conflicto armado”[78] y, unos meses después, la “Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial”[79]. Los principales términos técnicos que se ocupan en el marco de esas convenciones son los de “bienes culturales”, del “patrimonio cultural” y “natural” tanto como del “patrimonio inmaterial”. Ángel Cabeza resume a qué se refieren: El primero, los “bienes culturales” se asemeja al término “tradicional” (Cabeza 2005, p.5) de “monumentos” (ibíd.): “Atañe a bienes culturales de tipo muebe e inmueble” (ibíd.), o sea, a objetos del area cultural que se dejan mover o no. El término de “monumentos” también sigue estando presente en lo que se entiende por “patrimonio cultural” y “natural”, términos que son posteriores al de “bienes culturales” (comp. ibíd.). El concepto de “patrimonio cultural” incluye, entonces, “monumentos” tanto como “conjuntos” y “lugares” (ibíd., p.6-7). Esta perspectiva material sobre el patrimonio cultural se complementa por una propuesta dirigida hacia el “patrimonio cultural inmaterial de las comunidades, grupos e individuos” (ibíd., p.9) la cual abarca “usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas” (ibíd.). ¿Qué importancia tienen esas definiciones de las convenciones internacionales en Chile? Llama la atención que en una época en la que se llega a hablar de “la oleada de la memoria y de su alter ego, más visible y tangible, el patrimonio” (Hartog 2007, p.25), el término de “patrimonio cultural” no forma parte de la legislación nacional. El término, al contrario, está presente en la legislación chilena unicamente a través de las convenciones internacionales. Es decir, si bien la legislación nacional se refiere al patrimonio cultural en varias ocasiones[80], no ahonda en el tema y no lo define. Sólo recién y con dificultades[81] hay un proyecto de ley que tiene como propósito cambiar esa situación. No obstante, la ley nacional vigente al respecto sigue siendo la 17.288 del 4 de febrero de 1970, es decir, la que “legisla sobre monumentos nacionales”[82]. Bajo monumentos nacionales se subsumen:

lugares, ruinas, construcciones u objetos de carácter histórico o artístico; los enterratorios o cementerios u otros restos de los aborígenes, las piezas u objetos antropo-arqueológicos, paleontológicos o de formación natural, que existan bajo o sobre la superficie del territorio nacional o en la plataforma submarina de sus aguas jurisdiccionales y cuya conservación interesa a la historia, al arte o a la ciencia; los santuarios de la naturaleza; los monumentos, estatuas, columnas, pirámides (…), y, en general, los objetos que estén destinados a permanecer en un sitio público, con carácter conmemorativo.[83]

Mientras esta ley y, por ende, esta definición del término de “monumentos nacionales” seguirá vigente, el proyecto de ley que pretende crear el Instituto del Patrimonio Cultural la propone complementar y modificar. El cambio no está unicamente en la creación de un nuevo servicio público a cargo del patrimonio cultural, el mencionado Instituto del Patrimonio Cultural. Más allá de eso, llama la atención el énfasis en la inclusión de los ciudadanos a la hora de decidir sobre lo que constituye el patrimonio cultural[84]. Este punto está de acuerdo con la tendencia, observada por François Hartog, a sustituir en cuestiones de patrimonio la perspectiva de una historia y memoria nacional por una enfocada en demandas de actores determinados que buscan ser escuchados en cuestiones de patrimonio (comp. Hartog 2005, p.14). Eso destaca en el proyecto de ley y la definición del término de “patrimonio cultural” que propone, lo cual, como se mencionó, lograría de esa forma entrar en la legislación nacional de Chile:

Para los efectos de la presente ley se entenderá por patrimonio cultural el conjunto de bienes materiales e inmateriales a los que la comunidad les atribuye valores a ser transmitidos de una época a otra, o de una generación a las siguientes.[85]

Por último, significa también un cambio el hecho que se incluye en el proyecto de ley el patrimonio cultural intangible[86] de modo genérico[87] y en las dos propuestas concretas acerca de “Obras Maestras del Patrimonio Inmaterial del país”[88] y “Tesoros Humanos Vivos”[89].

El recurso del patrimonio cultural y sus perspectivas

Sin embargo, aunque con respecto al patrimonio cultural indígena se cuenta ya con una legislación que está de acuerdo con la tendencia reciente de la que da cuenta Hartog, es decir, con el enfoque según el cual se pasa a escuchar a actores determinados que buscan intervenir con respecto al patrimonio cultural, por parte de mapuexpress se rechaza la decisión de la misma CONADI: “¿Y en que quedó el consentimiento del pueblo mapuche para estas “autoridades”?”[90]. ¿Qué significa que el discurso de “Mapuche: Semillas de Chile” evoca un rechazo tan centrado en el patrimonio cultural? Siguiendo a Hartog, se supone aquí que se observa el auge del patrimonio (comp. Hartog 2007, p.25) el cual va acompañado por el auge de la memoria (comp. ibíd., p.14). Ambos son, según el autor, fenómenos que forman parte de lo que el historiador llama el “presentismo” (ibíd., p.15). Hartog describe su hipótesis de la siguiente forma:

El historiador que me esfuerzo por ser parte entonces de un diagnóstico (compartido) – el de la fuerza y la imposición de la categoría del presente -, formulo una hipótesis – la del presentismo – para nombrar esta experiencia contemporánea del tiempo, y propongo, para llevar a cabo la investigación, un instrumento heurístico: la noción de régimen de historicidad. (Ibíd.)

Eso quiere decir que, si bien la ciencia de la historia, por su condición, “se hace en el presente” (ibíd., p.14), el autor observa ultimamente, más allá de los límites de la disciplina, una suerte de arraigo en el presente. En las palabras de Hartog, se da cuenta de un “veloz ascenso de la categoría del presente, que ha llevado a imponer la evidencia de un presente omnipresente” (ibíd., p.28). Lo observado, de hecho, es parte de una propuesta investigativa más amplia, es decir, de la propuesta relacionada con los regímenes de historicidad. El concepto de los regímenes permite cuestionar la composición de pasado, presente y futuro dada en un marco y un momento determinados (comp. ibíd., p.16). Sin embargo, el autor recalca que dicha composición “no es una realidad dada” (ibíd.), sino una construcción hecha por el historiador (comp. ibíd.), un “esquema” (ibíd.) el cual “se debe colocar del mismo lado que el ideal tipo weberiano, según venga a dominar la categoría del pasado, del futuro o del presente” (ibíd.). ¿De qué forma se puede trabajar la hipótesis sobre el “presentismo” (ibíd., p.15) con respecto a la muestra “Mapuche: Semillas de Chile”? Hartog mismo propone algunas preguntas por plantear a la hora de trabajar el “presentismo” (ibíd.), entre ellas, la pregunta por lo qué nos señala este fenómeno (Hartog 2005, p.15-16). De partida, se recurre acá al punto de vista de Hartog debido a su compatiblidad con la hipótesis de Yúdice, es decir, la “instrumentalización de la cultura” (Yúdice 2008, p.54). De hecho, la relación entre el “presentismo” (Hartog 2007, p.15) y el patrimonio cultural está pensado como basada en el uso que en cierto momento se puede hacer del patrimonio. Esa reflexión acerca de cómo instrumentalizar el patrimonio cultural, según el autor, se guia por la situación que se está viviendo en el presente[91]. En cuanto a “Mapuche: Semillas de Chile” se planteó, de forma indirecta, la pregunta por el porqué del empleo del patrimonio cultural. Las respuestas que se encontraron en páginas anteriores al trabajar cómo las relaciones entre la muestra y el tratado de libre comercio van acompañadas de tendencias discursivas con tal de proyectar cierta imagen país. Acá, no obstante, se pretende enfatizar en la situación a la que apunta la estrecha relación entre “presentismo” (ibíd.) y patrimonio cultural. De modo genérico, Hartog concluye que recurrir al patrimonio indica que se están viviendo momentos de crisis con respecto al orden del tiempo (comp. Hartog 2005, p.15). Lo explica de la siguiente forma:

Heritage is one way of experiencing ruptures, of recognizing them and reducing them, by locating, selecting, and producing semaphores. (Ibíd.)

En esto se muestra un punto de conexión con la intervención anterioremente citada que describe el rechazo de “Mapuche: Semillas de Chile” por parte de un grupo de mapuches. De hecho, lo que Hartog describe coincide con la forma de la que Homi Bhabha concibe la negociación de conflictos de índole postcolonial a través del “Tercer Espacio” (Bhabha 2002, p.57). Según Bhabha, a través de este Tercer Espacio es posible lograr la inclusión de quienes se han visto excluidos a raíz de un proceso de colonización, puesto que este espacio se caracteriza por circunstancias temporales que rompen con el orden establecido del tiempo. De esa forma, de acuerdo con la observación que hace Hartog, se permite volver a temas del pasado con tal de ponerse a negociar sobre su significado:

The importance of such retroaction lies in its ability to reinscribe the past, reactivate it, relocate it, resignify it. More significant, it commits our understanding of the past, and our reinterpretation of the future, to an ethics of ‘survival’ that allows us to work through the present. And such a working through, or working out, frees us from the determinism of historical inevitability repetition without a difference. It makes it possible for us to confront the borderline, the interstitial experience between what we take to be the image of the past and what is in fact involved in the passing of time and the passage of meaning. (Bhabha 1996, p.59-p.60)

En cuanto a “Mapuche: Semillas de Chile” y el conflicto en el cual se inscribe, la pregunta será qué tanto se es capaz de aprovechar del momento de crisis temporal en el cual se mira hacia el pasado mapuche y se lo instrumentaliza. La reacción por parte de mapuexpress a la muestra significa un primer paso. Tal paso hace falta dar por parte de otros actores involucrados.

Conclusión

En el presente artículo se pretendió reflejar el discurso que se da alrededor de la muestra “Mapuche: Semillas de Chile” a través de los actores involucrados. Teniendo en cuenta las preguntas inicialmente formuladas y una perspectiva teórica enfocada en la recursividad de la cultura, se trabajó temas y alcances del discurso. Al observar las intermediaciones político-culturales resaltaron puntos de conexión entre la exposición y el trasfondo económico. Se descubrió como se solapan caminos emprendidos en ambos ámbitos, tanto desde un punto de vista de gerencia político-cultural como enfocando la exclusión de los mapuche. Finalmente, se tocó el tema del patrimonio cultural en Chile, del cual forman parte las piezas que integraron la exposición “Mapuche: Semillas de Chile”. Situándolo en el marco teórico, se dio cuenta de que se trata de un punto problemático, donde, por parte de un medio mapuche, se expresó rechazo a la muestra. A eso se añadió una reflexión basada en la reciente teoría historiográfica sobre el auge del patrimonio cultural y su presencia tanto como sus consecuencias en el discurso alrededor de la muestra. A lo largo de esos pasos quedó en evidencia la aparente contradicción del discurso. Mientras éste, al dirigirse a través de una exposición a sus socios económicos situados fuera de Chile, le concede importancia a lo mapuche con respecto a la identidad chilena, no tiene en cuenta la dimensión que tiene el conflicto dentro del país. De esa forma, tanto la transgresión discursiva de la ley chilena como el énfasis en la diversidad cultural del país pueden ser comprendidos como parte de una estrategia político-cultural que busca crear una imagen país favorable a la presencia económica en los mercados internacionales.

Endnotes

[1] Comp. Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, “Embajadas Culturales”, http://www.minrel.gov.cl/prontus_minrel/site/artic/20080814/pags/20080814174808.php (visitado el 25 de agosto de 2009). [2] Comp. “Muestra mapuche inicia en China las embajadas culturales del Gobierno”, El Mercurio, 27 de marzo de 2008, A10. [3] Comp. por ejemplo Yúdice 2008, p.24: “(…) en la actualidad es casi imposible encontrar declaraciones que no echen mano del arte y la cultura como recurso, sea para mejorar las condiciones sociales, (…), sea para estimular el crecimiento económico mediante proyectos de desarrollo cultural urbano y la concomitante proliferación de museos cuyo fin es el turismo cultural, encarnada en el creciente número de concesiones del Guggenheim.” [4] “Muestra mapuche inicia en China las embajadas culturales del Gobierno”, El Mercurio, 27 de marzo de 2008, A10. [5] “Muestra en Beijing: Por primera vez en China se inaugura una gran exposición de cultura mapuche”, El Mercurio, 13 de abril de 2008, s.p. [6] “Muestra mapuche inicia en China las embajadas culturales del Gobierno”, El Mercurio, 27 de marzo de 2008, A10. [7] Consejo Nacional de la Cultura, “Iniciativa conjunta entre Cancillería y Consejo Nacional de la Cultura y las Artes: A través de Embajadas Culturales Chile posiciona a sus creadores en el exterior”, 13 de marzo de 2008. [8] Ibíd. [9] Ibíd. [10] Carlos Aldunate del Solar, curador de “Mapuche: Semillas de Chile” y director del Museo Chileno de Arte Precolombino, en una entrevista con la autora de este trabajo, 21 de agosto de 2009. [11] Aldunate del Solar en la entrevista citada. [12] En adelante se citará el catálogo de la muestra en cuestión de esa forma, puesto que todas sus posibles referencias bibliográficas están en caracteres chinos los cuales no se suelen dejar traducir con facilidad ni tampoco, en el marco de este trabajo, se pueden reproducir. [13] Aldunate del Solar en la entrevista citada, 21 de agosto de 2009. [14] Aldunate del Solar en la entrevista citada. [15] Emilio Lamarca, director de la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, citado en “Muestra en Beijing: Por primera vez en China se inaugura una gran exposición de cultura mapuche”, El Mercurio, 13 de abril de 2008, s.p. [16] Según explica Aldunate del Solar, debido a la dificultad de expresar el título “Semillas de Chile” en chino, ahí la muestra se pasó a llamar “Orígenes” (comp. Aldunate del Solar en la entrevista citada, 21 de agosto de 2009). [17] Comp. el discurso inaugural de “Mapuche: Semillas de Chile” de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, según el cual la exposición “nos invita a conocer a un pueblo que es central en la construcción de la identidad chilena, (…).” (“Palabras de S.E. la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en la inauguración de la muestra “Mapuche: Semillas de Chile”, en el Museo de la Capital”, p.1). [18] Aldunate del Solar en la entrevista citada, 21 de agosto de 2009. [19] Comp. el discurso inaugural de la muestra de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet: ““Los mapuches forman, junto a los restantes pueblos originarios de Chile, una de las raíces fundamentales de la nación. Hoy, seis de cada diez chilenos podemos llamarnos, con justicia y orgullo, mestizos.” (“Palabras de S.E. la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en la inauguración de la muestra “Mapuche: Semillas de Chile”, en el Museo de la Capital”, p.1) [20] Ibíd. [21] Ibíd. [22] Aldunate del Solar en la entrevista citada, 21 de agosto de 2009. [23] Aldunate del Solar en la entrevista citada. [24] Aldunate del Solar en la entrevista citada. [25] Aldunate del Solar en la entrevista citada. [26] Comp. Aldunate del Solar 2008, p.135-136. [27] Comp. ibíd., p.136: “Beginning in the 1990s, the Chilean Government initiated a “new deal” policy with the nation’s various indigenous groups. Being the largest native ethnicity, the Mapuche are well represented in the country’s Indian organizations, and are most often heard by the nations’s citizens. Nevertheless, the biggest problems they currently face still remain poverty and the difficulty of recovering land once allocated to them by the Government that was later expropriated. Their voices clamor, too, for greater participation and autonomy in the decision-making process affecting their ancestral lands.” [28] “Palabras de S.E. la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en la inauguración de la muestra “Mapuche: Semillas de Chile”, en el Museo de la Capital”, p.1. [29] Ibíd. [30] Comp. la voz en off de Fernando Reyes Matta en el video hecho por los artistas visuales Nicolás Arce y Katiushka Melo, http://www.vimeo.com/1110078 (visitado el 29 de agosto de 2009): “Mapuche: Semillas de Chile ha sido en sí una semilla. Una semilla de acercamiento, de encuentro, de diálogo cultural entre Chile y China. Una oportunidad para que una parte fundametal de Chile saliera al mundo, cruzara el océano pacífico, se convirtiera en una gran embajada cultural para demostrar cuánto puede construirse desde la cultura en el encuentro de dos países, de dos pueblos, de sus gentes y sus diversidades.” [31] Comp. Aldunate del Solar, curador de “Mapuche: Semillas de Chile” y director del Museo Chileno de Arte Precolombino, en la entrevista citada, 21 de agosto de 2009: “Exacto, entonces ellos [los encargados por parte de la DIRAC, N.L.] pensaron, no es verdad, que era una cosa facil de hacer para nosotros.” [32] Aldunate del Solar en la entrevista citada. [33] Aldunate del Solar en la entrevista citada. [34] Comp. Aldunate del Solar en la entrevista citada: ”La verdad es que yo estuve bastante involucrado porque yo fui el que tuve que conseguirme estos dos auspiciadores.” [35] Aldunate del Solar en la entrevista citada. [36] Comp. “Cuadro Resumen “, http://www.direcon.cl/cuadro_resumen.html (visitado el 19 de agosto de 2009), s.f. [37] Comp. ibíd. [38] Cepal “Las relaciones económicas y comerciales entre América Latina y Asia-Pacífico.El vínculo con China.”, octubre de 2008. P.87. [39] Comp. Ministerio de Relaciones Exteriores, Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales, Departamento de Estudios e Informaciones “Relaciones económicas entre Chile y China: Evaluación a dos años del TLC”, octubre de 2008. P.4. [40] Comp. SICE: Foreign trade information system, http://www.sice.oas.org/TPD/CHL_CHN/CHL_CHN_e.ASP (visitado el 1 de septiembre de 2009). [41] Comp. la observación de las tendencias económicas y políticas en los años 70 de Eduardo Novoa Monreal: “Hace años el cobre importado iba de preferencia al mercado norteamericano. Últimamente se ha diversificado la exportación y la mayor parte de ella va a países europeos, en especial Alemania, Inglaterra, Francia e Italia, que consumen en conjunto aproximadamente el 80%, y al Japón, y empiezan a abrirse otros mercados, como China.” (Novoa Monreal 2006, p.16-17). [42] Comp. ProChile, Departamento Desarrollo Estratégico “Comercio exterior Chile – República Popular China”, 2007. P.2. [43] Comp. ibíd., p.3. [44] Comp. ibíd., p.5. [45] Comp. Lardé/ Chaparro/ Parra 2008, p.11: “Desde los años noventa, Chile ha crecido en un entorno de estabilidad, baja inflación, cuentas fiscales superavitarias y exportaciones dinámicas. El crecimiento del PIB promedió el 8,7% por año en el período 1991-1995 y 4,6% desde 1996 hasta el año 2005; las exportaciones de bienes crecieron a una tasa del 28% anual y las de minerales a 45% anual entre los años 1996 y 2006 (…).” [46] Comp. Yáñez/ Molina 2008, p.109-110: “El principal instrumento legal es el CL 600 de 1974 sobre inversiones extranjeras y sus modificaciones posteriores, el cual (…) establece un régimen estatutario aplicable a todas las inversiones, contempla franquicias cambiarias, tributarias y aduaneras, e instaura además el principio de trato nacional para los inversores extranjeros (…).” [47] Comp. ibíd., p.111: “La Constitución delega en la ley la función de determinar el régimen específico de concesiones de exploración o de explotación de sustancias concesibles, las cuales quedaron reguladas por la Ley Orgánica Constitucional No 18.097 sobre concesiones mineras y, posteriormente, por el Código de Minería, promulgado por la Ley 18.248 de 1983 (…). La Constitución dispone que el dominio del titular sobre su concesión está protegido por la garantía constitucional de la propiedad (…).” [48] Comp. ProChile, Departamento Desarrollo Estratégico “Comercio exterior Chile – República Popular China”, 2007. P.5. [49] Comp. ibíd., p.4. [50] Comp. Aldunate del Solar en la entrevista citada, 21 de agosto de 2009: “Tenemos un 85%, un 80% de los habitantes de Chile que tienen distintas proporciones de sangre mapuche. Y eso ya se sabe por ADN, por cosas así. Entonces, a nosotros nos interesaba mucho ese concepto. Y a ellos les interesó también este concepto. A los auspiciadores.” [51] “Palabras de S.E. la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en la inauguración de la muestra “Mapuche: Semillas de Chile”, en el Museo de la Capital”, p.1. [52] Consejo Nacional de la Cultura y las Artes “Iniciativa conjunta entre Cancillería y Consejo Nacional de la Cultura y las Artes: A través de Embajadas Culturales Chile posiciona a sus creadores en el exterior”, 13 de marzo de 2008. [53] “La imagen e historia de Chile recorren el mundo”, El Diario Financiero, 14 de marzo de 2008, p.45. [54] “Muestra mapuche inicia en China las embajadas culturales del Gobierno”, El Mercurio, 27 de marzo de 2008, A10. [55] Comp. por ejemplo el enfoque de la campaña de imagen país en el 2007 publicado por ProChile, orgnismo semipúblico, como es concebido en el informe de BraiNet Communications, “Chile New Country Image Promotion Campaign in China”, http://www.prochile.cl/documentos/pdf/campana_presentacion_shanghai_05_07.pdf (visitado el 11 de septiembre de 2009), 16 de mayo de 2007. [56] Comp. la página web de este organismo semipúblico bajo http://www.imagenpais.cl/quienes-somos.aspx (visitado el 9 de septiembre de 2009). [57] Ibíd. [58] Ibíd. [59] Comp. por ejemplo Aldunate del Solar en la entrevista citada, 21 de agosto de 2009. [60] Comp. el discurso inaugural de la muestra de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet: “Los mapuches forman, junto a los restantes pueblos originarios de Chile, una de las raíces fundamentales de la nación. Hoy, seis de cada diez chilenos podemos llamarnos, con justicia y orgullo, mestizos.” (“Palabras de S.E. la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en la inauguración de la muestra “Mapuche: Semillas de Chile”, en el Museo de la Capital”, p.1) [61] Comp. Ministerio de Planificación y Cooperación, Ley 19.253, “Establece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los Indígenas, y crea la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena”, 5 de octubre de 1993, título 1, párrafo 1, artículo 1. [62] Comp. la divulgación de una de las más recientes propuestas del actual Gobierno con respecto a las políticas indígenas, el llamado “Pacto por la Multiculturalidad” del año 2008, en “Construyendo la multiculturalidad”, La Nación, 6 de abril de 2008, p.43. [63] Comp. “Los crímenes de la democracia chilena”, azkintuwe.org, http://www.azkintuwe.org/agosto133.htm (visitado el 19 de septiembre de 2009), 13 de agosto de 2009. [64] Comp. el discurso inaugural de la muestra de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet: “Los mapuches forman, junto a los restantes pueblos originarios de Chile, una de las raíces fundamentales de la nación.” (“Palabras de S.E. la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en la inauguración de la muestra “Mapuche: Semillas de Chile”, en el Museo de la Capital”, p.1) [65] Comp. Aldunate del Solar en la entrevista citada, 21 de agosto de 2009: “O sea, la evolución de un pueblo aborigen de América y del sur y de los bosques templados, que es una cosa muy específica, muy especial. Porque la gente cuando habla de América muy pocas veces se imagina este sistema tan interesante que tenemos nosotros de los bosques del sur, de los bosques lluviosos y templados.” [66] Comp. Unidad de Asuntos Internacionales, “Informe al Directorio Nacional. Agenda Internacional del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes”, junio de 2008. P.5. [67] Ibíd. [68] Ramón Solís, encargado de temas bilaterales en la Unidad de Asuntos Internacionales del CNCA, en una entrevista con la autora de este trabajo, 18 de agosto de 2009. [69] Comp. Solís en la entrevista citada: “Por tanto, hacer acciones culturales en el ámbito de las relaciones normales con países con los cuales hay un tratado de libre comercio, en este caso, obviamente por la naturaleza del tamaño de la economía, es un tratado asimétrico más allá de lo que queramos hacer o no para que este sea simétrico. Somos 16 millones de habitantes y los chinos son 1300, o sea, es imposible hacerlo simétrico. Luego, cualquier cosa que dé a conocer, aunque parezca excesivo el esfuerzo económico, de lo que es la cultura chilena o expresiones culturales locales en una economía de ese tamaño pasa a ser una prioridad de Estado.” [70] Comp. Ministerio de Planificación y Cooperación, Ley 19.253, “Establece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los Indígenas, y crea la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena”, 5 de octubre de 1993, título 4, párrafo 1, artículo 29, letra b: “Con el objeto de proteger el patrimonio histórico de las culturas indígenas y los bienes culturales del país, se requerirá informe previo de la Corporación (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena) para: (…) La salida del territorio nacional de piezas, documentos y objetos de valor histórico con el propósito de ser exhibidos en el extranjero.” [71] Comp. Ministerio de Educación, Decreto Exento 452, “Autoriza extracción desde el territorio nacional de piezas para exposición Mapuche: Semillas de Chile, que tendrá lugar en Beijing, República Popular de China”, 18 de febrero de 2008; comp. también Ministerio de Educación, Decreto Exento 635, “Autoriza extracción desde el territorio nacional de piezas para exposición Mapuche: Semillas de Chile, que tendrá lugar en Beijing, China”, 26 de marzo de 2008. [72] Comp. “Mapuches ¿Semillas de Chile? Descarada apropiación del patrimonio cultural mapuche para propaganda estatal chilena.”, www.mapuexpress.net (visitado el 10 de septiembre de 2009), 31 de marzo de 2008. [73] Mapuexpress se autodescribe como “informativo Mapuche“ (http://www.mapuexpress.net/?act=presentation&PHPSESSID=dd727df7223f0ebd9d4f810acd69fb67, visitado el 16 de septiembre de 2009) el cual “busca proyectar un propio camino de pensamiento, discurso y propuestas al interior del Pueblo Mapuche“ (ibíd.). [74] Ibíd. [75] Comp. una presentación de todas esas convenciones en Cabeza/ Simonetti 2005, p.11-13. [76] Comp. ibíd. [77] Comp. Ministerio de Relaciones Exteriores, Decreto Ley 3056, “Aprueba convención para la protección del patrimonio mundial cultural y natural, adoptada el 16 de noviembre de 1972 por la conferencia general de la UNESCO, en reunión celebrada en París, octubre – noviembre 1972”, 16 de enero de 1980. [78] Comp. Ministerio de Relaciones Exteriores, Decreto 240, “Promulga la convención para la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado, el reglamento para la aplicación de la convención, su protocolo y el segundo protocolo”, 5 de enero de 2009. [79] Comp. Ministerio de Relaciones Exteriores, Decreto 11, “Promulga la convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO”, 13 de marzo de 2009. [80] Comp. Ministerio de Educación, Ley 19.891, “Crea el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes”, 23 de agosto de 2003, título 1, artículo 2; comp. también Ministerio de Planificación y Cooperación, Ley 19.253, “Establece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los Indígenas, y crea la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena”, 5 de octubre de 1993, título 4, párrafo 1, artículo 28 y título 6, párrafo 1, artículo 39. [81] En Chile, los proyectos de ley suelen ser listados en una página web del Congreso que sirve unicamente a este fin. Sin embargo, si bien este proyecto de ley existe como tal, como se puede comprobar, aún no está listado (comp. http://sil.congreso.cl/pags/index.html, visitado el 8 de septiembre de 2009). Al respecto comenta el diario “El Mercurio” que eso se debería a una “demora del proyecto de ley en el Ministerio de Hacienda” (“Instituto del Patrimonio“, El Mercurio, 6 de septiembre de 2009, A3) la cual tendría su origen en “las dudas” (ibíd.) del mismo ministerio en caunto a “entregar un presupuesto autónomo a la gestión pública del patrimonio” (ibíd.). [82] Comp. Ministerio de Educación Pública, Ley 17.288, “Legisla sobre monumentos nacionales”, 4 de febrero de 1970. [83] Comp. ibíd., titulo 1, artículo 1. [84] Comp. “Proyecto de Ley: Crea Instituto del Patrimonio Cultural”, título 1, artículo 2 y título 2, artículo 1. [85] Comp. ibíd., título 2, artículo 1. [86] Comp. Carlos Aldunate del Solar en la entrevista “”Admito todas las críticas. Lo que no admito es que la política destruya al patrimonio”, http://www.nuestro.cl/notas/rescate/carlos_aldunate1.htm (visitado el 8 de septiembre de 2009), junio 2007: “Se contemplan un montón de ámbitos algunos de los cuales hoy no están institucionalizados. Todo el patrimonio intangible no está protegido por el Consejo de Monumentos.” [87] Comp. “Proyecto de Ley: Crea Instituto del Patrimonio Cultural”, título 2, artículo 1. [88] Comp. ibíd., título final, artículo 24, número 2. [89][89] Comp. ibíd., título final, artículo 24, número 3. [90] Comp. “Mapuches ¿Semillas de Chile? Descarada apropiación del patrimonio cultural mapuche para propaganda estatal chilena.”, www.mapuexpress.net (visitado el 10 de septiembre de 2009), 31 de marzo de 2008. [91] Comp. Hartog 2005, p.14: “The twentieth century is the century that has most invoked the future, the most constructed and massacred in its name, (…). However, it was also the century that, especially over the final thirty years, attributed the largest definition to the category of the present: a massive, overwhelming, omnipresent present, that has no horizon other than itself, daily creating the past and the future that, day after day, it needs.” Lobensteiner, Nadja. La exposición “Mapuche: Semillas de Chile” como “embajada cultural”: Aspectos de un discurso político-cultural chileno.” Forum for Inter-American Research. 3.1 (May 2010): 23-48. Available at: <http://www.interamerica.de>

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